“La comprensión de que las estrellas son soles
lejanos; la vía láctea y su cultura, hablar de los filósofos jónicos, hablar a
los niños del Cosmos”
Carl Sagan,
astrónomo y observador, nos presenta en este documental del Cosmos, su viaje
personal, el cual le llevó a descubrir, qué son las estrellas.
Partiendo desde el principio de la historia del
pensamiento, cercano a cuando se descubrió el fuego, pequeñas estelas
iluminaban el cielo; los cazadores se preguntaban “El fuego nos da calor y
ahuyenta a las bestias, a demás, no caen sobre nosotros, sino que se mantienen
en el cielo, a resguardo de las bestias, deben ser muy poderosos”. Tal el
pensamiento de creer en la superioridad de “los cazadores del fuego”, que
rápidamente, esos entes que creaban el fuego en el cielo, fueron convertidos a
dioses.
Podemos atribuir el mayor descubrimiento, al Fuego,
incluso, lo hemos de tratar como algo, superior que controla a los seres.
Cuando cae un rayo del Cielo e impacta sobre un
árbol, extrañamente, comienza un crepito de fuego.
A diferencia del agua, que surge de los mares, la
tierra, que se rinde a nuestros pies, y las plantas, que nos dan vida, el nuevo
elemento se yergue, con gran imposición; el fuego.
“El fuego nos da luz y ahuyenta a las bestias”. Más
allá de eso, nos da la última necesidad del hombre; nos da el tiempo.
Si el fuego
nos da el tiempo y esos seres que levitan sobre nosotros, lo pueden controlar,
¿Querrá decir que son inmortales?
A partir de esos seres poderosos que se agrupan en
lejanas hogueras, podemos intuir la metáfora a un posible gran descubrimiento.
Las hogueras emiten luz propia, a diferencia que los
humanos, entonces, con un pensamiento más avanzado, podemos llegar a ver que;
Estrellas -------------------------------- Planeta
Humano
---------------------------------- Hogueras
Utilizando éste silogismo aristotélico, podemos
llegar a comprender el mensaje de los seres poderosos, como hogueras, quedando
como, “las hogueras son las estrellas del firmamento” compartiendo la
característica de emitir luz propia. Sin embargo, un humano, no emite, luz
propia, sino que es iluminado por la luz de la hoguera. Entonces “Los Planetas
se pueden representar, como pequeños seres vivos, que se cobijan en el fuego de
las estrellas”.
Para entender que significa el hecho de que el
“planeta es un ser vivo”, nos hemos de adelantar en el tiempo, hasta llegar a
la teoría de Gaia, la cual plantea que “la Tierra es un solo ser vivo, debido a que cumple
con las bases orgánicas de la biología oficial” planteada a la comunidad
científica, por James Lovelock.
Volviendo a
nuestro pasado, los grandes planetas, al igual que los humanos, carentes de
luz, se reúnen en un caos ordenado, alrededor de millones de lejanas hogueras,
creando así el llamado “Cosmos”
“El Cosmos es el orden, antítesis del caos; el Cosmos
es todo lo que es, o lo que fue o lo que alguna vez será” (Carl Sagan)
Dentro del cosmos, siguiendo toda la estela de
hogueras, los griegos, observaron una pequeña columna, que parecía sostener
todo el universo, la cual se le otorgó el nombre de “Espinazo de la Noche”
El espinazo
de la noche es una cadena de lejanos soles y planetas que se alinean de tal
forma en el Cosmos, que sostienen todo el Universo.
Avanzando en
el tiempo, llegamos a la época griega, donde éstos, tenían un Dios por todas
las cosas.
Sin embargo, toda ciencia va arraigada, de algún
modo, a toda religión.
En este caso, fue una colisión entre ambos, corrompiendo
como el Cosmos y el Caos, a partir de la primera idea… ¿Existe un ser más
poderoso que nosotros que controla todos nuestros actos? ¿Quién tiene razón, la
ciencia o la religión?
En la era jónica, los griegos compartían mares con
los babilonios, teniendo cada uno de ellos, un Dios de los Dioses, pero… ¿Cuál
era el verdadero Dios?
Para ello, se
decidió crear un mecanismo que estudiase las leyes de la verdadera naturaleza y
los porqués de cada cosa, llamada Ciencia.
La Ciencia tenía el objetivo de ponerse por encima de los
Dioses, dar explicaciones que no sean inmediatos actos de Zeus.
Se llegó a la conclusión, entre varias cosas, de que
el sol y la tierra tan solo pertenecen a un sistema solar, llamado vía láctea,
y que a su vez, la tierra rotaba alrededor del sol. Nosotros, estamos
compuestos de pequeñas e invisibles partículas a las que las denominaron
“átomos”. Descubrieron, también la existencia del aire y de su fuerza y
llegaron a controlar el tiempo con un palo, mientras otros, se pegaban entre ellos
con los mismos.
Se crea la lógica a partir de la inexistencia de los
seres, teniendo como prueba, algo demostrable, con la cual cosa, ya no todo,
dependía de los Dioses.
Sin embargo, no fue hasta que Pitágoras entró en el
mundo, cuando la ciencia comenzó a decaer.
Pitágoras, mezclaba la ciencia pura, a la cual él, la
llamaba la Razón,
y un misticismo a cabales, que no le permitía descubrir muchas cosas, pese a
que no se privó de dar una explicación.
Entonces, en cuanto a las estrellas, cada un tiene
sus propios mundos que orbitan alrededor. ¿Habrá seres de otras galaxias que se
pregunten si hay vida en otros planetas?
Carl Sagan concluye con un excepcional viaje a través del tiempo, las culturas y los
pensamientos, la evolución de las estrellas, de su concepto, obteniendo
finalmente, que las estrellas son lejanos soles que brillan en un universo
ordenado. Cada uno de esos astros, va acompañado de varios planetas en busca de
luz y orbitan alrededor de cada sol, de forma ordenada.
La cordillera que llegaron a crear las estrellas, se
le llegó a denominar “el espinazo de la noche” extrayendo la conclusión de que
nosotros, tan solo podemos sentirnos importantes, si nos damos importancia,
porque el Cosmos es tan grande, que pertenecemos tan solo a un planeta que
sigue a una estrella, en mitad de la espina dorsal que se alza en el
firmamento, que sujeta a todo el Universo.
Deklan Croneil